Club De Mar Mallorca

La capacidad para acoger grandes esloras es uno de los valores diferenciales de Club de Mar-Mallorca

6 de febrero de 2026

Pedro García es contramaestre de Club de Mar-Mallorca y una de las personas que mejor conoce el funcionamiento diario del puerto. Tras más de dos décadas ligado al club, su trayectoria refleja la evolución de la marina, el crecimiento de la flota de grandes esloras y la importancia del trabajo en equipo para garantizar un servicio de excelencia.

¿Cuál ha sido tu trayectoria profesional hasta llegar al puesto de contramaestre de Club de Mar-Mallorca?

Empecé a trabajar aquí en 2003 como marinero, y hace aproximadamente un año y medio asumí el cargo de contramaestre.

Club de Mar-Mallorca siempre estuvo presente en mi vida. Cuando iba al colegio, el autobús escolar pasaba por delante y recuerdo fijarme mucho en el Lady Moura, que me impresionaba por su tamaño. En casa siempre hemos tenido una pequeña embarcación y he salido a pescar desde joven, así que el mundo náutico siempre me ha atraído. Cuando surgió la oportunidad de entrar como marinero en el club, no lo dudé, y desde entonces he desarrollado aquí mi carrera profesional.

¿Qué recuerdas de tus primeros años trabajando en el club?

Mis inicios están muy ligados al anterior contramaestre, Sebastián, que venía del mundo de la pesca. Fue una figura fundamental para nosotros. A Pablo, el otro contramaestre, y a mí, nos formó durante muchos años, casi como si fuéramos sus hijos. Estuvimos con él alrededor de 17 años, hasta su jubilación, y nos transmitió todo su conocimiento. Fue una auténtica escuela y una base muy sólida para nuestra forma de trabajar.

¿Cómo se organizan hoy las tareas, los turnos y la formación del equipo de marinería?

Actualmente el equipo de marinería está formado por siete personas: dos contramaestres y cinco marineros, aunque en temporada alta la plantilla prácticamente se duplica. Nos encargamos de toda la operativa del puerto: amarres, grúa, gasolinera, coordinación con buzos, así como las entradas y salidas diarias de embarcaciones.

Trabajamos con turnos de mañana, tarde y noche, tanto en invierno como en verano, pero en los meses de mayor actividad reforzamos especialmente los servicios. Por ejemplo, en la gasolinera en invierno suele haber una persona, mientras que en verano hay dos de forma permanente.

En cuanto a la formación, intentamos transmitir a los nuevos marineros los mismos valores con los que nos formaron a nosotros: cuidado del entorno, trabajos bien hechos y máxima atención a la seguridad. Desde una correcta costura de cabos hasta el manejo de la grúa, todo se hace con precisión y cuidado, pensando siempre en evitar riesgos y en que el trabajo sea duradero.

¿Cómo ha evolucionado el servicio de marinería en Club de Mar-Mallorca a lo largo de los años?

Cuando empecé yo, ya había embarcaciones de más de 100 metros, por lo que el cambio no ha sido tanto en tamaño como en volumen. Hoy en día el número de barcos de 60, 70, 80 metros y en adelante ha crecido considerablemente.

Esto ha supuesto una evolución del servicio. Actualmente ofrecemos asistencia con neumáticas con servicios de guiado, especialmente para embarcaciones grandes. Diría que el 99 % de estos barcos solicitan este apoyo, algo que antes no era tan habitual y que actualmente forma parte esencial de nuestro trabajo diario.

Club de Mar-Mallorca cuenta con 543 amarres, más de 70 para grandes esloras. ¿Qué supone esto frente a otros puertos deportivos?

Es, sin duda, uno de los elementos diferenciadores del club. Podemos acoger un gran número de embarcaciones de entre 40 y 170 metros. Son muy pocos los puertos en Baleares que ofrecen este servicio. En algunos casos pueden albergar uno o dos barcos de más de 100 metros; aquí podemos acoger siete u ocho de forma simultánea, lo que nos sitúa en una posición única.

El club organiza la Regata Illes Balears Clàssics, una de las citas más importantes del Mediterráneo de vela clásica. ¿Cómo se vive desde marinería?

El trabajo se multiplica durante la Regata Illes Balears Clàssics. El volumen de embarcaciones que llega al puerto es muy elevado. Hay que adaptar los amarres habituales para barcos de entre 8 y 25 metros, además de reorganizar completamente determinadas zonas del puerto.

En espacios donde normalmente existen unos 20 amarres, llegamos a crear hasta 40. Y se sigue manteniendo la operativa diaria del club. Para ello reforzamos el equipo, aún así supone un gran esfuerzo. Es mucho trabajo, pero también una gran satisfacción poder acoger una regata de este nivel y contribuir a que sea un éxito.

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