Club De Mar Mallorca

Al habla con Manolo Muñoz, camarero de Club de Mar-Mallorca desde hace más de cuatro décadas

Con casi 41 años de trayectoria en el Club de Mar-Mallorca, Manolo Muñoz es testigo de la evolución del club, del Bar de la Marina y de la clientela que ha pasado por allí. En esta entrevista, nos cuenta cómo comenzó, los cambios que ha vivido y algunas de las anécdotas más curiosas de su carrera.

¿Cuánto tiempo llevas trabajando en Club de Mar-Mallorca? 

Llevo 40 años y 11 meses trabajando aquí. Empecé en 1979, cuando estaba estudiando y trabajaba durante los veranos, tres meses. Estuve así hasta 1981. Al año siguiente, me incorporé al bar de la Marina. Luego tuve que hacer el servicio militar, y, finalmente, en 1989 me hicieron fijo. Y así hasta hoy mismo. 

A lo largo de estas cuatro décadas, ¿en qué áreas del club has trabajado? 

He pasado por varias secciones. Estuve en marinería y también cubriendo turnos de noche de un compañero en la garita de vigilancia de la entrada. Aunque la mayor parte del tiempo, he trabajado en el restaurante y en el bar. 

En todo este tiempo, ¿cómo ha cambiado el Club de Mar-Mallorca? 

Muchísimo. Cuando empecé, a principios de los 80, el club era más cerrado, con un acceso más limitado. Poco a poco se ha abierto más al público. En cuanto a la marina, ahora hay más amarres para yates y superyates. El puerto, sin duda, ha crecido muchísimo. 

¿Y el público ha cambiado? 

Sí, el usuario ahora es mucho más diverso. Antes, fuera de la temporada de verano, la mayoría de los clientes eran tripulaciones y capitanes que se reunían en el bar. Los viernes, por ejemplo, teníamos muchísimo trabajo porque todos se reunían allí. Hoy en día, hay más visitantes de diferentes nacionalidades, además de las tripulaciones.

¿Qué es lo más curiosa que has vivido aquí? 

Anécdotas hay muchas, pero recuerdo una muy simpática con el cantante Bertín Osborne. Antes, el bar estaba situado frente al hotel, y había que cruzar de una acera a otra. Una noche, yo iba distraído, el hotel ya estaba cerrado y todo estaba muy oscuro. De repente, escucho una voz que me dice con mucha simpatía: “Buenas noches, ¿no?”. Me llevé un pequeño susto, pero resultó que era Bertín Osborne, que había estado esa misma tarde en el bar. 

También he servido a muchas personalidades. He atendido al Rey Emérito en la mesa presidencial, y a otros famosos como las artistas Sara Montiel y Ana Obregón. Ha pasado mucha gente importante por aquí. 

¿Qué significa para ti Club de Mar-Mallorca? 

Club de Mar-Mallorca es mi vida laboral, pero también ha influido mucho en mi vida personal. Aquí me he sentido muy a gusto y he podido desarrollarme. Me quedan solo cinco años para jubilarme, y estoy muy contento con todo lo que he vivido en Club de Mar-Mallorca.

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