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26 de Junio de 2015  |  SOCIAL
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El nuevo desafío de Anna Wardley unirá por vez primera en una travesía a nado en mar abierto las Islas y la Península
La nadadora de resistencia británica presenta en el Club de Mar Mallorca la Balearic Swim Challenge, el nuevo proyecto de la deportista en 2015
Foto: onEdition

Para Anna Wardley “no hay nada imposible si fijas un objetivo en tu mente”. La nadadora de resistencia británica lleva demostrando con su ejemplo que la perseverancia, “no rendirse nunca”, es la clave para conseguir superar cualquier reto que uno se plantee en el deporte y en la vida y anima a intentarlo porque “la satisfacción de superarlo resulta adictiva”. Ahora llega a Mallorca para afrontar un nuevo desafío: la Balearic Swim Challenge, una travesía en mar abierto de 215 kilómetros en la que Wardley unirá a nado las costas de Menorca, Mallorca e Ibiza, y que comenzará o finalizará en Denia dependiendo de los intereses de la deportista. Sin traje de neopreno, sin escalas y sin asistencia. Si consigue superar con éxito esta nueva prueba de resistencia, Anna se convertirá en la primera persona en unir a nado en estas condiciones las Islas.

El Club de Mar Mallorca ha sido el lugar elegido para presentar el nuevo proyecto de Anna Wardley, que afronta este nuevo reto con optimismo y muy motivada precisamente por el hecho de que nadie lo ha intentado antes. La especialista acaba de fijar su residencia en Colonia de Sant Jordi, desde donde realizará toda la preparación que exige la prueba, prevista para finales del próximo septiembre o principios de octubre. La elección de Mallorca no es casual. Profesionalmente, la empresa de comunicación que dirige, Seagrass, se instala en la isla para prestar servicios a sus clientes en el Mediterráneo. Personalmente, “me fascina y las condiciones de clima y la temperatura del agua son mejores para llevar a cabo mis entrenamientos”, asegura.

Esta no es la primera vez que un desafío la trae a Baleares. La deportista ya realizó un trayecto de Cabrera a Sa Ràpita en 2013 y entonces pensó en cubrir la distancia Menorca-Mallorca. Problemas de logística lo impidieron. Ahora el proyecto ha crecido y “es el momento adecuado y el lugar perfecto para llevar a cabo este reto” que comienza ya, con la fase de preparación. “Es una parte tan interesante y tan dificultosa que el propio reto”, considera Wardley. Estudiar las corrientes del mar, buscar asesoramiento con el equipo técnico, trabajar con las autoridades para disponer de espacio que permita cubrir con éxito el recorrido. “Ese trabajo de asesoramiento es el que recomienda comenzar la ruta desde Denia hacia Menorca y no a la inversa como había pensado en un primer momento, y realizar la travesía en otoño", indica. En cualquier caso, la travesía prevé tres etapas: Menorca-Mallorca, 37 kilómetros; Mallorca-Ibiza: 88 kilométros, e Ibiza-Denia, 90 kilómetros.

La nadadora ahonda en la importancia que tiene para ella el trabajo previo. “Nadar es lo más fácil. Es lo que más disfruto porque es la culminación de todo el esfuerzo realizado. La preparación es lo más duro”, afirma. Además de la logística, el entrenamiento físico y la preparación mental previos “exigen prácticamente una disciplina militar”. Wardley acude al gimnasio entre dos y tres veces por semana para practicar yoga, pilates y pesas. Por último, completa sus sesiones de entrenamiento en el mar acudiendo al centro de entrenamiento de la Colonia de Sant Jordi para mejorar la técnica –aprendió sola a nadar a crol con 31 años. “Si puedes mejorar algo la velocidad, aunque sea un 2%, en una distancia larga es muy importante”, explica. La especialista estima que nadará a un ritmo de 1,2 nudos durante las más de 40 horas que estará en el agua, nunca ha nadado sin interrupción durante tanto tiempo.

Galardonada como Mujer Inspiradora en 2013, Anna, que también trabaja como oradora y coach motivacional, reconoce que para su preparación mental no sigue un método concreto. No obstante, considera que la clave es visualizar el momento y estar siempre rodeada de gente positiva. “El apoyo de mi equipo es fundamental. Sus ánimos me transmiten una energía indescriptible. Es lo que me anima avanzar y en algunos momentos es como si te llevaran ellos”, asegura. A pesar de todo, Wardley reconoce que no es sencillo. “La primera hora siempre es la más difícil. Es horrible. Es un momento de transición en el que resulta difícil no pensar en lo que se te viene encima”, apunta. Sin ningún tipo de referencia horaria, “en esos momentos, intento no pensar en que me quedan 40 horas por delante. No puedes permitirte que te entre el miedo o el desánimo, tienes que desechar esos pensamientos y para conseguirlo intento pensar en el reto que tengo en los próximos treinta minutos, cuando voy a beber o voy a comer”. Contrariamente a lo que muchos piensan, la noche y el sueño no representan un problema para esta deportista, que asegura “que me encanta nadar de noche y que toda la adrenalina que siento me impide tener sueño”, asegura.

Para superar el desafío, la especialista tendrá que sortear numerosas dificultades: Las inclemencias del tiempo, las lesiones, las enfermedades, las medusas, los grandes mamíferos marinos y el tráfico marítimo. La experta matiza también que es fundamental “mantener la alerta porque hay un punto en el que si entras en estado de hipotermia sí puedes sentir sueño. Es como si tu cuerpo se dejara llevar”. Es aquí donde su equipo de asistentes juega un papel fundamental. Ellos son quienes determinan en qué punto se encuentra el límite de resistencia de Anna porque “yo no voy a pedir nunca que me saquen del agua”. Sólo lo hizo en una ocasión, en Tiree (Escocia). La falta de un equipo médico próximo hizo que abandonara porque las picaduras de medusas ‘melena de león’ y un frío extremo le impedían continuar sin poner en riesg o su salud. Desde entonces “soy cuidadosa con los retos que planteo porque cuando escojo uno voy hasta el final”.

Travesía solidaria

Los desafíos de Wardley tienen siempre un fin benéfico. En esta ocasión, la nadadora se ha puesto ya en contacto con organizaciones que, en general, desarrollan un trabajo relacionado con el mar, como Joves Navegants o Marine Inspirations, y organizaciones que trabajan por la conservación marina, como PalmaAquarium. Su travesía ayuda a dar a conocer el trabajo que realizan estas organizaciones y “con un poco de suerte” a recaudar fondos para ellos. “El proyecto resulta inspirador para muchas personas que me siguen en directo durante la travesía gracias a un dispositivo de seguimienyo y mucha gente realiza aportaciones”, explica, “esa parte también es una gran motivación”, reconoce. “Inspirar a otros es un gran aliciente”, concluye.

Para más información: www.annawardley.com
Foto: OnEdition

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