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15 de Abril de 2015  |  INSTITUCIONAL
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Los clubes ayudan a rescatar tortugas marinas
El Club de Mar Mallorca y el RCN Palma son las primeras entidades que han suscrito el acuerdo de colaboración con Palma Aquarium para ayudar al centro en su labor de recuperación de ejemplares heridos y de divulgación de los problemas que afectan a esta especie protegida
La tortuga marina es uno de los animales más primitivos y fuertes que habitan el Planeta. Su proceso evolutivo y su capacidad de adaptación les han permitido sobrevivir a cataclismos como el que extinguió a los dinosaurios en el cretácico y llegar hasta nuestros días para enfrentarse a una amenaza mayor: el hombre.

Protegidas por diferentes figuras creadas por la administración estatal y europea, “el impacto de la acción humana sobre la tortuga marina se encuentra detrás de todos los problemas que afectan a esta especie, cuya población se ha visto reducida en todo el mundo”, afirma Debora Morrison, directora de conservación del Palma Aquarium.

“La contaminación de los océanos, los choques con embarcaciones, el apresamiento en redes comerciales de pesca o la muerte por ingestión de bolsas de plástico que pueden confundir con medusas”, enumera la experta, son las principales causas de muerte de estos animales, que también han sido sometidas a capturas masivas para aprovechar todo lo que hay en ella: carne, huevos, piel y su caparazón.

El parque marino, centro colaborador del COFIB –servicio dependiente de la Conselleria de Medi Ambient– para la recuperación de la fauna marina de las Islas, presta ayuda profesional desde julio de 2014 en el rescate y la asistencia de ejemplares que se encuentran heridos en el mar y varados en las playas. Una labor que completa con trabajos de investigación, de educación ambiental y extendiendo su red de cooperación con otras entidades para divulgar la problemática que afecta a las tortugas marinas e implicar a la población en su protección y recuperación.

La jefa de conservación del parque acuático considera que, pese de la dificultad que entraña erradicar los grandes problemas que afectan a estos animales, “la información y la educación son clave para mejorar la situación tal y como se ha podido comprobar en las últimas décadas. Las nuevas generaciones están mucho más concienciadas, tienen una mentalidad más verde. Por eso es tan importante el trabajo de divulgación y por eso todas las actividades que promovemos encierran siempre un mensaje sobre la importancia de conservar el mar y sus especies”, asevera.

En esa línea, el centro ha puesto en marcha un programa de colaboración con los clubes náuticos de las Islas al que ya se han sumado el RCN Palma y el Club de Mar Mallorca, reafirmando su compromiso con el medio ambiente. A través de cartelería, trípticos y charlas específicas, el objetivo de la campaña “es facilitar información a los usuarios de la náutica de recreo, a los alumnos y padres de las escuelas, y a los deportistas que participen en las regatas que organizan los clubes, sobre los protocolos de actuación que deben seguir para asistir de forma adecuada a una tortuga herida. Además, los puertos colaboradores disponen de un contenedor de acogida provisional para que los usuarios puedan depositar a los ejemplares heridos que encuentren”, explica Morrison. Los clubes también disponen de un plan de actuación para activar el aviso y que los profesionales del parque marino vayan a recoger al animal.

“Trasladar la problemática a los ciudadanos y ofrecerle pautas para que sepa cómo actuar en un rescate tanto si el animal está muerto y sobre todo si está herido puede salvar la vida al animal y es muy importante para minimizar el impacto de las actividades humanas sobre esta especie”, incide la experta. Evitar que se acerquen curiosos, no intentar extraer un anzuelo clavado, cubrir el caparazón con una toalla húmeda pero no tapar la cabeza de la tortuga y mantenerla a la sombra, son algunas de las indicaciones que pueden contribuir al éxito de la recuperación del animal que se realiza en el centro.

Palma Aquarium cuenta con un equipo de entre 10 y 15 técnicos especializados (biólogos, buzos, conservadores, veterinarios) que asesora y coordina cada una de las etapas de recuperación de los animales heridos que se realiza en unas instalaciones adecuadas para la atención inicial, así como tanques y espacios exteriores para la rehabilitación posterior hasta poder devolverlos a su hábitat.

Aquí ya se han podido recuperar 9 tortugas marinas, “aunque desafortunadamente también hemos perdido algunos ejemplares”, lamenta la directora de conservación. En general, los ejemplares que llegan están afectados “por neumonías, problemas hepáticos y muchos enmallamientos como los que afectaron a Julia y Valentina, dos ejemplares de tortuga boba que están prácticamente recuperadas de la amputación de una de sus aletas, que se les tuvo que practicar porque se encontraban en un avanzado estado de necrosis. Con toda probabilidad, “con la llegada del buen tiempo podrán ser devueltas al mar”. El caso de Andrés requiere más tiempo. “Ingresó hace un mes y medio en muy malas condiciones, después de que una mujer lo localizara semienterrado en la playa. La recuperación está siendo sorprendente, pero todavía pasará mucho tiempo antes de que pueda ser devuelto al mar”, apunta.

En Baleares no existe un censo de población que cuantifique el número de tortugas marinas que se encuentran en aguas del archipiélago, pero se sabe que la especie dominante es la tortuga boba (caretta caretta) y que llega a nuestras costas para alimentarse desde el Mediterráneo Occidental y desde el Golfo de México. El comportamiento natural de esta especie aumenta su exposición a situaciones de riesgo. En la edad adulta, la boba se convierte en más costera, lo que incrementa el riesgo de chocar con una embarcación. Su carácter oportunista hace que pique en los cebos de los palangres de superficie y en los peces atrapados en los trasmallos. Además también suelen ingerir plásticos y otros residuos flotantes que les provocan importantes daños en el tubo digestivo. Todo ello hace que las áreas marinas creadas para proteger esta especie se conviertan en insuficientes.

Ampliar la red de colaboración

“La colaboración con otros organismos es fundamental para la recuperación de la fauna marina”, apunta Debora Morrison, que destaca el trabajo de los Agentes de Medio Ambiente, los cuerpos de seguridad y salvamento marítimo, además de las clínicas veterinarias como Aragó, voluntarios y entidades privadas como ISCOMAR, “que facilita el traslado de ejemplares entre las islas”. En su objetivo de ampliar la red de colaboración, el centro trabaja en una nueva campaña con las cofradías de pescadores, ‘Los aliados del mar,' para facilitar que los profesionales de la pesca puedan recoger y trasladar al puerto base los ejemplares que puedan encontrar heridos mientras faenan. Y es que, “al ser especies protegidas, las tortugas están sujetas a normativa. Un profesional que encuentra una tortuga herida está obligado a devolverla al mar, cuando la realidad es que si no es tratada lo más probable es que muera”, explica. Las embarcaciones que se adhieran a esta campaña contarán después con al autorización de Medio Ambiente para quedar eximidos de la Ley Ministerial como barcos colaboradores.

Paquita Giménez - 13-04-2015

Asociado a

FBV ACNB RANC RFEV Classic Yacht Info

Club de Mar - Calidad